Punta Cana
A unos 100 kilómetros de allí, siempre al oriente, está el pueblo de Higúey, puerta de entrada a Punta Cana. Para los no - iniciados, hay que aclarar que Punta Cana no es una población en el sentido estricto de la palabra, sino una amplia región bordeada por 35 kilómetros de las mejores playas de arena blanca del Canbe, adornadas con el verdor de extensos palmares silvestres.
Miles de turistas internacionales, en su mayoría europeos y latinoamencanos, acuden allí simplemente para descansar y gozar del clima soleado, sintiéndose aislados en medio de paisajes de médanos ondulantes, playas vírgenes y mares multicolores. Por ello es lugar predilecto de novios en luna de miel, de viajeros que desean apartarse del "mundanal ruido" y de ecoturistas que quieren comulgar con la agreste naturaleza. Allí también tienen suntuosas casas de recreo muchos personajes célebres, entre ellos Julio Iglesias, Gloria Estefan y el ubicuo Osear de la Renta.
Actividades
Los vacacionistas más activos, sin embargo, tienen a su alcance instalaciones para jugar golf y tenis, y desde luego para practicar toda clase de deportes acuáticos, incluso navegación a vela o motor, pesca mayor y buceo de superficie y profundidad en arrecifes de hermosos colores.
Hay también excursiones al Parque Manatí Bávaro, donde se efectúan representaciones de delfines y focas amaestradas, así como a una réplica auténtica de una aldea de los tainos. En motoneta se puede ir hasta las cavernas milenarias y aguas cristalinas del Pozo Azul.
Un paseo todavía más extenso implica un trayecto en lancha hasta la Isla Saona, enclavada dentro del Parque Nacional del Este, que abarca 25.000 kilómetros cuadrados de terrazas de piedra caliza y bosques playeros. Allí yace medio escondido un caserío soñoliento de refugios de buceadores y bares al aire libre que invitan a pasar el día en una hamaca comiendo pescado y mariscos frescos bañados con cerveza o ron, dos productos dominicanos de renombre mundial.
Del bullicio e historia de Santo Domingo al sosiego del entorno natural de Punta Cana, no solamente se recorren kilómetros sino también siglos.
Compras que no puede dejar de hacer
*** Joyas: Tanto en la calidad de las piedras semipreciosas como en el atractivo de los diseños, las joyas de ámbar son excepcionales.
*** Ron: Todo los que necesita recordar son las tres B: Bermúdez, Brugal y Barceló. No sólo son las marcas más conocidas, son productores de algunos de los mejores roñes añejos de la región.
*** Mecedoras: Usted verá sillas mecedoras en todas partes durante su visita, los dominicanos se mecen en los porches de sus casas y los hoteles las ofrecen para sus huéspedes en las terrazas. Las sillas, a menudo hechas de caoba nativa, con asientos y espaldas de caña tejida, y algunas intricadamente talladas, pueden comprarse sin armar en tiendas y mercados, y en cajas listas para enviar como equipaje al destino deseado.
*** Cigarros de todo tipo: El resurgimiento del interés por los cigarros puros en la década de los 1990, trajo nueva vida a la industria de cultivo de tabaco en la República Dominicana y actualmente el país es reconocido internacionalmente por la calidad de sus cigarros. Entre las marcas que se encuentran en tiendas locales se incluyen Cohiba, Montecnsto, Partagas, Davidoff y Romeo y Julieta.
*** Máscaras: Un artículo omnipresente en las celebraciones de pre-cuaresma y otras festividades, es la máscara pintada a mano. Durante la época de carnaval es donde se observan las más originales y coloridas, que incluyen aquellas de diablos y otros demonios, luciendo elaborados cuernos. Las máscaras, ingeniosas e intricadas, pueden encontrarse tanto en mercados artesanales como en galerías de arte.
Referencia
Revista Interval Latinoamérica
Año: diciembre 2004
Autor: Luis Zalamea
Titulo: Punta Cana, del siglo XVI al XXI