El Museo del Automóvil está ubicado en la gran metrópoli de Ciudad de México, el cual es un destino turístico obligado para aquellos amantes de los vehículos de tracción terrestre. En él se pueden encontrar automóviles de diferentes edades o modelos pero siempre con una presencia absolutamente descrestante. Ford de los años 20 resaltan en la entrada de tan fantástico lugar en donde se pueden apreciar vehículos con pasado, historia y mucha memoria.
Quienes conocen de autos aquí encontrarán las maquinas más suntuosas que han pasado por las más poderosas familias del mundo, el Rolls Royce de principios del siglo pasado hace una gran referencia de los que se puede encontrar en este museo mexicano y que evoca un olvidado pasado en donde poseer o adquirir un vehículo de tracción mecánica era un privilegio que sólo adinerados y potenciados personajes de la sociedad manita se pod

ían dar.
Marcas como Jaguar, Mercedes Benz, Alfa Romeo y modelos famosos como los americanos Lincoln y Cadillac son los miembros del museo más asediados por los visitantes, todos con el sueño de siquiera montarlos por un minuto y sentir su placentera comodidad imaginando oír sus motor rugir por una larga avenida alrededor de la ciudad, alrededor del país o, tal vez, a lo largo y ancho de todo el continente. Ninguno de los habitantes de este museo es ajeno a la sorprendente reacción de asombro de los visitantes que todos los días pasan al frente de ellos recrean la imaginación en sus sillas y tras sus volantes.
El Museo del Automóvil de Ciudad de México cuenta con casi 20 años de historia, tiempo en el cual se ha forjado una posición en la memoria de los mexicanos y de los diferentes visitantes que pasan por su sede. Cuenta con una excelente colección de modelos americanos y europeos que han sido depositados aquí por gran variedad de apasionados coleccionistas de autos clásicos y modernos, pero los que más resaltan a la vista de quien pasa por acá son esos vehículos de marcas desaparecidas y de años que se alejan de cualquier memoria como un Rolls Royce que data de 1928 y que hoy en día es casi imposible encontrarlo en otra parte, o como un Pierce-Arrow de 1934 que es una verdadera joya ya que es una marca norteamericana que hace varias décadas dejó de producir estas espectaculares maquinas.
Los vehículos expuestos en el museo permanecen generalmente estacionado pero con la gran ventaja que aún siguen transportando a personas… Su misión es transportar a personas de todo tipo a años que no pudieron vivir, que les fueron narrados y descritos y, como prueba de esos pasados años, están aquí estos automóviles esperando que alguien los aprecie por su configuración, sus motores tal vez rudimentarios, su cajonería fin, sus detalles de carrocería elegantes y de muy buen gusto y su mano de obra hecha a pulso y sudor, algo muy lejano de los autos de la actualidad que más que monumentos o grandes figuras de colección son elementos de consumo masivo.