Los mayas
La civilización maya alumbró durante más de 3.000 años gran parte de la actual Mesoamérica, que aún está habitada por sus descendientes. Las huellas, los logros y los misterios que dejaron como legado también pueden ser explorados desde el ciberespacio.
"Del espléndido paisaje surgió una civilización altamente desarrollada que floreció mientras Europa se encontraba sumergida en el oscurantismo", recuerda el portal del Mundo Maya.
La base del pensamiento maya se erigió en la armonía: creatividad y receptividad, cielo y tierra, vida y muerte, día y noche, masculino y femenino, bien y mal".
Los mayas tuvieron un desarrollo de la arquitectura que les permitió erigir grandes edificaciones como parte de ciudades en medio de la selva. Las construcciones perduraron a través de siglos e incluso milenios, y en la actualidad son fuente de constante asombro.
Los arqueólogos también han descubierto la capacidad matemática de los mayas, un calendario de gran precisión, detalles sobre su organización política en ciudades estado, y detalles de su vida cotidiana, incluidos los juegos.
Pero aún no se sabe todo de los mayas, gran parte de su legado fue destruido tras la llegada de los europeos al "nuevo mundo". Su historia está aderezada por los misterios. ¿Por qué los pueblos que habitaban esa región mesoamericana lograron ese desarrollo? ¿Qué causo el ocaso de una civilización tan desarrollada?
Esta civilización abarcó el extremo suroriental de México, los territorios de Guatemala y Belice y el occidente de Honduras y El Salvador. En esas zonas aún viven unas 4,5 millones de personas descendientes de los mayas, que hablan las lenguas heredadas del pasado. Y se trata de una región que recibe legiones de turistas. La mayoría, interesados en explorar el legado de los mayas.
Obras de Barro
Los mayas acostumbraban realizar ofrendas para casi toda ocasión. Por ejemplo, cuando la construcción de un edificio importante llegaba a su fin, era consagrado mediante una ceremonia en la cual se lo dedicaban a los dioses. Tal parece haber sido el origen de una vasija receptáculo proveniente de Guatemala. Fue confeccionada entre el 450 y el 650 d.C. En la parte exterior muestra las imágenes de dos seres sobrenaturales; dentro, probablemente, se acomodaron objetos simbólicos de carácter ritual. La vasija pudo haber sido colocada bajo el piso o debajo de la escalera de un templo o palacio real.
En algunos casos no ha sido posible identificar a ciencia cierta la procedencia de las piezas. Tal es el caso de la figurilla de un danzante hecha en barro. Según puede verse, un señor baila y tañe un tambor de caparazón de tortuga adornado con cascabeles esféricos de bayas. La rejilla que porta al dorso representa al cosmos maya. Los motivos geométricos del atavío del danzante son una muestra de las extraordinarias artes textiles de los antiguos mayas, que sobreviven como ilustraciones en arcilla, pintura y escultura en piedra.
El maiz
Superiores en productividad a cualquier cereal del Viejo Mundo —trigo, arroz, sorgo, cebada y centeno—, las cosechas de maíz permitían no sólo alimentar todo el año a sus cultivadores, sino también generar excedentes para sostener a la élite gobernante de sacerdotes, astrónomos, guerreros, escribas, funcionarios públicos y artistas que manejaban las complejas sociedades precolombinas. Además, al tener garantizada la subsistencia, los campesinos podían dedicar tiempo a la construcción y conservación de caminos, murallas, templos, plazas, palacios y grandes conjuntos arquitectónicos que en su tiempo superaron en dimensiones, belleza y esplendor a cualquiera de Europa.
Los mayas consideraban que el maíz fue una dádiva de los dioses a los hombres, y que cultivarlo era un deber sagrado. Lo tenían en tan alta estima, como para simbolizarlo con el jade, por su color verde y, sobre todo, por ser un mineral precioso. Incluso, según el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, el ser humano fue hecho de maíz luego del fracaso que los dioses tuvieron al probar con otros materiales.
El dios del maíz era un ente pasivo e indefenso, víctima de todo género de agresiones por parte de pájaros, insectos o roedores, y cuya sobrevivencia dependía de que los auxiliares del dios de la lluvia le enviaran agua.
Pero el hombre es el aliado del maíz. Con sus ritos atrae la lluvia sobre el grano, lo libra de hierbas que le roban espacio y nutrientes, ahuyenta a las plagas y, sobre todo, le da vida al plantarlo. En retribución, el maíz lo alimenta.
Arquitectura y lugares
Las construcciones mayas se hicieron de madera y piedra básicamente. Entre las maderas se prefirieron la coba y el zapote, por ser muy resistentes a los ataques de las termitas. Entre las piedras se usaron caliza, arenisca, mármol, etc.
Realizaron todo tipo de construcciones: palacios rectangulares y alargados, templos, juegos de pelota, calzadas (sacbeob) que unían las ciudades principales, fortificaciones, baños de vapor, etc.
Se conservan importantes pirámides escalonadas en piedra. En lo alto de éstas se colocaba el templo. Estaban decoradas con pinturas de una variada gama de colores, y relieves. Algunos de estos son inscripciones de la escritura jeroglífica maya, aun no descifrada completamente.
El estado de Tabasco es una cálida planicie salpicada por ríos, lagunas, pantanos y costas que complementan sus llanos poblados con una exuberante vegetación de color verde esmeralda. Más de dos mil kilómetros de ríos, entre los que se encuentran el Grijalva y el Usumacinta, recorren de un extremo al otro este paraíso ecoturístico de infinitas bellezas naturales.