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Barranquilla fue la ciudad más importante en la etapa republicana del país. Su privilegiada posición geográfica le permitió ser protagonista de las acciones y acontecimientos económicos, sociales, comerciales, culturales, etc., durante gran parte del siglo XIX y comienzos del XX.
Además, cuenta en su haber, con lo que bien podría denominarse en el contexto nacional La historia del desarrollo y el progreso.
En esta ciudad se inició la navegación fluvial por el majestuoso río Magdalena; se construyó la primera línea ferroviaria (que unía a la ciudad con el entonces Puerto de Sabanilla); existió el segundo muelle marítimo
más largo del mundo; se inició la navegación aérea con la Sociedad Colombo Alemana de transporte aéreo (SCADTA); y se gestó el concepto de urbanización, en el barrio El Prado, la más importante en los años veinte,
que con sus mansiones de carácter neoclásico forma con el Distrito Central, la muestra más representativa de arquitectura republicana en Colombia.
El patrimonio arquitectónico de Barranquilla se remonta a la mitad del siglo XIX, cuando, tras la apertura del Puerto de Sabanilla, la ciudad experimenta los inicios de su desarrollo económico, expresado en el aumento de su población y materializado en las nuevas construcciones. Como anotaba en 1850 el viajero francés Eliseè Reclùs en Barranquilla ; no se ven sino andamios, ladrillos y cal.
El modelo desarrollado en las nuevas viviendas era el mismo empleado por los españoles durante la etapa colonial, lo que le confirió a la ciudad una aspecto similar al de sus vecinas más antiguas, Santa Marta y Cartagena. En realidad, la primera construcción de ladrillo y teja fue la Iglesia de San Nicolás, transformada con el paso de los años. Hacia 1819 se construyeron las primeras viviendas de ladrillo, sobre la Plaza de la Tenería y a los extremos de la calle Ancha. De estas primeras viviendas se conserva la Casa Lacorazza en la plaza de San Nicolás, y el llamado Edificio Colonial en la calle 31.
Con la construcción del Ferrocarril de Bolívar y el muelle de Puerto Colombia se consolida el intercambio y el desarrollo comercial que convierten a Barranquilla en pionera en Colombia en la aplicación de nuevos
conceptos de arquitectura y urbanismo. El sobrio edificio de la Estación Montoya con su cubierta de pizarra a cuatro aguas, muros en mampostería de ladrillo a la vista y balcones de hierro forjado supuso un cambio radical
en el modo de construir edificios.
Con el cambio de siglo la creciente inmigración de diverso origen favoreció la producción de la arquitectura republicana, que comprende tendencias muy variadas, desde el neoclasicismo riguroso hasta el estilo morisco, pasando por el neogótico, el neo-románico y el Art Nouveau.
Posteriormente, con la creación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Atlántico, nuevos rofesionales incursionan bajo la influencia de la arquitectura moderna, con obras que dejaron testimonio en nuevos barrios residenciales.
Estado actual
Después de la Segunda Guerra Mundial y tras el florecimiento del puerto de Buenaventura, sobre el océano pacífico, gracias a la apertura del Canal de Panamá, sobreviene el final de la brillante época de Barranquilla.
El centro sufre un complejo proceso de abandono, tras el desplazamiento de las actividades bancarias y comerciales más importantes a otras partes de la ciudad.
Y se produjo el cambio más significativo: se perdió el uso residencial del centro, cuyos edificios por lo general tenían los pisos superiores habitados por los dueños de los comercios de los primeros niveles. Al pasar casi todas las edificaciones a manos de unas pocas familias y
perderse el mantenimiento que genera la vivienda, los edificios se fueron deteriorando progresivamente y esto propició la invasión del espacio público de los mismos.
El factor determinante del curso de toda acción es naturalmente el dinero, que circula en una u otra vía para favorecer a unos pocos en detrimento de los bienes históricos que le pertenece a la colectividad. Es así como, aún tras la declaratoria de Monumento Nacional, ha continuado la demolición y remodelación de antiguos edificios.