![]() |
||||||
| Inicio | || | Ayuda | || | Paises | || | English Version |
Conocidas en Cuba como ‘cuevas de calor’ o ‘cuevas calientes’, estas características grutas constituyen uno de los fenómenos más interesantes del trópico americano. Aunque se conoce que existen en otras islas antillanas, como Jamaica, Santo Domingo y Puerto Rico, así como en el continente vecino, es precisamente en Cuba donde se encuentra el mayor número de ellas.
Desde el punto de vista climático, estas notables cuevas se caracterizan por presentar uno o varios lugares en los cuales predominan las altas temperaturas (por lo general entre 28 y 40º C) y una elevada humedad, muchas veces próxima al punto de saturación.
Existen trayectorias especiales para viajar dentro de estas calurosas cuevas, pero se deben tener muy en cuenta las recomendaciones que hacen los guías, pues debido a su ambiente casi extremo, no todas las personas pueden ingresar hasta los sitios mas profundos.
Recorrido: Lo primero que se percibe, cuando se aproxima a un salón de calor, es un ligero incremento de la temperatura y una extraordinaria abundancia de artrópodos (insectos), principalmente escarabajos, cochinillas de la humedad, ácaros, arañas, cucarachas y polillas.
Esta zona ambiental, ha sido bautizada con los nombres de ‘trampa térmica’, y ‘zona de intercambio’, y puede estar condicionada por un abrupto estrechamiento de la galería o salón, o por un cambio de dirección o de nivel de éstos. En un sentido propiamente ecológico, constituye una zona donde ciertas especies hallan las condiciones óptimas para su desarrollo.
Apenas traspasada la ‘trampa térmica’, se penetra en un ambiente que, para quien lo enfrenta por primera vez, resulta una experiencia realmente impresionante y a la vez inolvidable. El aire caliente, cuya circulación en el recinto cavernario es limitada en grado alto, debido a las restringidas conexiones con el exterior, penetra a través de las vías respiratorias ardientemente, la ropa se adhiere al cuerpo, el silencio de la gruta es interrumpido por el fuerte aletear de los miles de murciélagos que, asustados por la luz de las linternas y la presencia humana, tratan de abandonar, todos a la vez, la cámara (para aquellos que no les teman, es una espectáculo hermoso ver miles y miles de murciélagos volar al mismo tiempo).
Por nada vaya a perder el control si alguno de ellos, el desesperado intento de huir, algunos quedan prendidos por breves instantes, a la ropa. Si miramos al suelo, veremos bajo nuestros pies una verdadera alfombra viviente, compuesta por cientos de miles de ácaros, en su mayoría parásitos de los propios murciélagos (son las llamadas antrícolas.
La permanencia humana en tales recintos ha de ser breve, pues el agotamiento físico se hace sentir con cada minuto que transcurre inmerso en ese microclima. Ya de regreso, el aire tibio de los alrededores de la trampa térmica parecerá fresco y agradable como la brisa de un pinar.
Un elemento de la fauna que a veces invade estos ambientes y que constituye una seria amenaza para los mismos, es la cucaracha doméstica, estos indeseables insectos han irrumpido en algunas grutas de calor de manera avasalladora, desplazando de sus nichos ecológicos a numerosas especies autóctonas. La causa principal de tales explosiones demográficas ha sido la fuerte alteración del entorno cavernario, motivado principalmente por la extracción del guano de murciélago.
En algunas grutas de calor, donde la alteración ha sido muy severa, las enormes poblaciones que forman los blátidos tapizan literalmente el piso, las paredes y parte del techo de los salones y galerías. Tan elevada densidad, aparejado a los hábitos omnívoros y la voracidad de estos primitivos insectos, los convierte en un serio enemigo de los numerosos seres cavernícolas que, durante millones de años, han evolucionado sin tal presión selectiva.